Prevenir para no lamentar, para eso son los seguros

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Cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo, sin importar dónde estemos o qué estemos haciendo, convivimos con el riesgo. ¿El riesgo de qué? Pues prácticamente de lo que sea.

Para minimizar los riesgos de la vida debemos tener buenos hábitos y costumbres, y contar con diversos seguros por si acaso. Por ejemplo, si conducimos un vehículo motorizado hay que contar, por lo menos, con un seguro de responsabilidad civil. Lo mejor sería contar con una póliza de seguro amplia.

De la misma manera debemos preocuparnos en cuidar nuestra salud; el chequeo médico es comparable a llevar el automóvil a servicio para estar tranquilos de que continuará funcionando bien. Si no se toman acciones preventivas, una falla mecánica o médica puede implicar grandes gastos.

Bien, ya tomaste acciones preventivas pero aún existe el riesgo… Piensa tan solo en este dato: el cáncer es la tercera causa de muerte en nuestro país, siendo los más frecuentes el cáncer de mama en las mujeres y el prostático en los hombres.

¿Tus finanzas personales pueden soportar la carga que implica un accidente o enfermedad?

Para prevenir y no lamentar, es necesario que incluyamos en nuestro presupuesto la contratación de un seguro de automóvil y uno de gastos médicos mayores. Este último debe asegurar, en primer lugar, a quien sea el sustento económico del hogar, ya que sin este integrante, la familia carecerá de ingresos.

Dependiendo del tipo de seguro, de las cláusulas, del deducible y del coaseguro, el precio que tendremos que pagar.

El deducible es una cantidad fija que se deberá pagar para que la aseguradora indemnice. El coaseguro es un porcentaje a cargo del asegurado que se aplica al monto total de las reclamaciones.

Es vital conocer estos montos ya que dependiendo de cómo se manejen variará el precio de la póliza. Hay que ajustar estos factores al presupuesto teniendo en cuenta que debes tener ahorros que te permitan solventar el deducible/ coaseguro en caso de que necesites ejercer tu seguro.

Otro factor que influye en el precio, además de tu edad e historial médico, es el nivel hospitalario al que podrás acceder en caso de requerirlo.

Lee cuidadosamente todas las cláusulas del contrato antes de firmarlo para que sepas exactamente qué estás adquiriendo y compáralo con otras ofertas en el mercado. También considera las facilidades de pagos disponibles y si éstas tienen un impacto en el precio final de la póliza.

Conoce los seguros que ya vienen incluidos en tus productos financieros y crediticios para que no compres seguros que ya están incluidos. Por ejemplo, un crédito hipotecario puede contar con seguros por daños.

También puedes asegurarte una meta financiera a través de un seguro educativo o dotal (si, con “d”) que te permiten establecer una meta financiera en el tiempo.

Por último, no olvides ver tu póliza de seguro para revisar que todos tus datos y los del producto que contrataste estén correctos y guárdala en un lugar seguro.

Vía | Juárez Hoy

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